Sospechosos (poco) habituales

Charlando el otro día con mis compañeros y sin saber muy bien como, terminamos hablando sobre sustancias potencialmente letales (alegres que somos, oiga). Durante aquella charla recordé algunas de esas sustancias que, pese a ser de uso y presencia habitual en nuestras vidas diarias, tienen una faceta menos conocida como asesinos potenciales.

Estoy seguro que deben de ser cientos los alimentos y materiales de uso cotidiano con capacidad letal (más allá de los evidentes), pero a continuación os mostraré los que yo conozco:

La Patata

Este aparentemente placido tubérculo, habitual compinche de huevos y salchichas en innumerables platos combinados, oculta tras su rechoncha apariencia un carácter implacable y lo que es peor, un arma mortífera, la solanina. Este compuesto se encuentra presente en todas las partes de la planta y resulta muy tóxico. Se pueden encontrar concentraciones especialmente altas de solanina en las patatas que se han puesto verdes y que tienen brotes. Afortunadamente para nosotros, una vez peladas y cocinadas podemos consumir nuestras patatas con toda tranquilidad. La piel de la patata concentra la mayor cantidad de esta sustancia que además se degrada rapidamente al cocinarse a altas temperaturas. La intoxicación por solanina puede ser mortal, aunque lo normal es que no pase de producir algunos problemas gastrointestinales.

La Adelfa

Foto: Wikipedia
Foto: Wikipedia

Hermosa y letal como ninguna, la adelfa se ha convertido en una planta popular en nuestros jardines e incluso en nuestras autovias y autopistas (donde se utiliza en las medianas). Pues bien, pese a su carácter ubicuo, la adelfa contiene sustancias extremadamente peligrosas. Sus hojas y flores contienen una sustancia digitálica muy venenosa, cuya peligrosidad es tal que puede producir malestar tan solo consumiendo miel producida con sus flores. Otra forma especialmente tonta de intoxicarse con la adelfa es utilizar una de sus ramas a modo de pincho para “espetar” cualquier alimento que vayamos a asar. En definitiva, la adelfa es uno de los “adornos” más inquietantes que podemos encontrarnos en cualquier lugar público al alcance de nuestra mano.

El cornezuelo

¿el cornezuelo? ¿habitual? Pues si, el cornezuelo puede no ser muy conocido, pero es un hongo que parasita uno de los cultivos más populares del mundo, el centeno. El cornezuelo contiene alcaloides y acido lisérgico, pudiendo ser muy peligroso, si se utiliza centeno contaminado para la elaboración de harinas. Durante la edad media eran frecuentes este tipo de intoxicaciones por el consumo de panes u otros alimentos preparados con harinas infectadas de cornezuelo. Este simpático hongo tiene además el “honor” de ser una de las primeras armas biológicas utilizadas por el hombre, utilizándose para envenenar cosechas, producir pan venenoso y emponzoñar fuentes de agua (una alegría, vaya).

La Manzana

¿Manzanas venenosas? ¿pero esto que es, un cuento de la Disney?. No exactamente. Podéis estar tranquilos, las manzanas no son peligrosas (al menos que yo sepa), pero sin embargo sus semillas contienen una pequeña cantidad de cianuro. La cantidad de veneno contenido en las semillas es muy baja y sería necesario consumir una cantidad absurda para producirnos la muerte, aunque si es posible alcanzar un volumen menor, capaz de producirnos algún que otro retortijón.

Estos cuatro ejemplos que he citado no deberían preocuparos demasiado ya que en todos los casos es bastante difícil intoxicarse con alguno de ellos. En cualquier caso supongo que nunca está de más conocer un poco a estos “pacíficos asesinos”. Nunca se sabe,…..nunca se sabe…